Experimentos científicos: otra forma de entretener a los más pequeños

Experimentos como entretenimiento

La ciencia y el conocimiento también pueden ser divertidos. Los experimentos caseros, siempre con la supervisión de un adulto, aportan interesantes beneficios a los niños. También es posible aprender sobre matemática, física y química a través del juego. Aquí brindamos algunas ideas para transformar la casa en un verdadero laboratorio de ciencias.

Al pasar más tiempo con los hijos en casa, los padres han tenido la posibilidad de redescubrir las formas de aprendizaje, diversión y encuentro. Pero con el paso de los días y las semanas, seguir siendo creativos es un desafío cotidiano. Por ello, es bueno echar mano de ideas novedosas y atractivas.

En este artículo, presentamos una alternativa a los clásicos juegos de mesa, la televisión o los videojuegos. Se trata de realizar experimentos y juegos científicos, con materias primas y objetos fáciles de conseguir.

Gracias a empresas que comercializan material de laboratorio para escuelas como Pidiscat, es posible conseguir pipetas, termómetros, tubos de goma y otros accesorios para experimentos un poco más complejos que permiten aprender nociones básicas de física, química o biología. También es muy recomendable la utilización de bloques lógicos, de madera o plástico, para introducir conceptos de matemática, geometría y aritmética.

El objetivo es siempre el mismo: aprender experimentando con todos los sentidos.

Cuando las matemáticas son un juego

Conceptos como las unidades, decenas, centenas y miles, son mucho más fáciles de asimilar a través de la vista y el tacto de juegos y cubos, ya sean de madera o de plástico. Para los pequeños que están comenzando a conocer la base aritmética del sistema decimal, también serán de gran ayuda.

En este sentido, los juegos de bloques y cubos multibase son una excelente forma de comprender las matemáticas. Los bloques multibase suelen venir en cajas de cientos de piezas, donde las combinaciones de formas y tamaños, permiten simplificar las operaciones. Los cubos miden aproximadamente un centímetro cuadrado y las barras equivalen a diez cubos.

Las pedagogías más innovadoras como Montessori o Waldorf, apuestan a los bloques multibase para facilitar la comprensión de la estructura del sistema de numeración y las operaciones básicas, sobre todo en el primer ciclo de escolarización.

Mediante el juego, los niños interiorizan los conceptos más fundamentales de la matemática de una forma positiva y entretenida.  

¿Por qué hacer experimentos científicos?

Proponer actividades en las que los niños puedan realizar sencillos experimentos, puede traer muchos beneficios:

  • Despierta la curiosidad por lo desconocido. Es una buena idea formular preguntas y escuchar las dudas antes, durante y después de la realización de un experimento.
  • Genera entusiasmo para resolver problemas. Esta habilidad puede ayudarles en otros momentos de su vida, a la hora de enfrentarse a nuevos conflictos o mecanismos desconocidos.
  • Favorece la participación de todos. Niños de distintas edades pueden trabajar en equipo con adultos, repartir tareas, asignar roles, etc.
  • El conocimiento generado, perdura en su memoria emocional. Cuando el aprendizaje y las emociones se conjugan, la lección no se olvida.
  • Propicia un ambiente positivo y de colaboración, donde todas las ideas son bienvenidas.

Cuatro propuestas para experimentos sencillos

  1. Mezcla de sustancias

Sólo se necesita agua, cuencos, sustancias para mezclar y tubos de goma para hacer más divertido el proceso. A modo introductorio, se explica al niño que hay sustancias que se “hacen amigas” (homogéneas) y sustancias que no (heterogéneas). A continuación, con la ayuda de los cuencos y los tubos de goma, pueden mezclarse agua y sal, agua y alcohol, leche y cacao, para mezclas homogéneas; agua y arroz, agua y monedas, agua y arena, para mezclas heterogéneas.

La curiosidad hace que este experimento sea especialmente atractivo para edades entre 3 y 6 años, aunque también pueden realizarse mezclan menos predecibles para niños mayores o adolescentes.  

Arena mágica

Anunciamos a los niños que fabricaremos “arena que no se moja”. Será necesario utilizar un spray impermeabilizante de calzado, arena común y una bandeja metálica. Se extiende la arena sobre la bandeja, la agitamos para que la capa quede uniforme y la rociamos con spray. Una vez seca, repetir el proceso dos o tres veces más. Luego, introducimos la arena “impermeabilizada” en un cuenco con agua. Al retirarla de la misma, podrá comprobarse que la arena está seca a pesar de haber estado sumergida en el agua. A los niños más mayores, podrá explicárseles que el spray es una sustancia “hidrofóbica”, es decir, que repele el agua. 

Lámpara de lava

Este experimento es ideal para niños de todas las edades. Alcohol, agua, aceite, un rotulador fluorescente, un bote de vidrio, una lata pequeña y una vela, son los materiales que utilizaremos. Primero, se echa un dedo de alcohol en el bote de cristal y luego, unas pocas gotas de aceite. Luego hay que mezclar medio vaso de agua con la tinta del rotulador.

A continuación, hay que echar el agua coloreada en el bote donde estaban el alcohol y el aceite, para luego llenarlo completamente con aceite y dejarlo reposar unos minutos. En la lata pequeña se introduce la vela encendida. Sobre la lata, apoyar el bote de cristal con la mezcla de alcohol, tinta, agua y aceite. Unos minutos después, aparecerá la magia de color y movimiento.

Y si el público pide más, con una luz ultravioleta el efecto se potencia e incluso puede utilizarse como adorno. 

Cañón de humo

Se trata de un experimento muy simple, ya que solo se necesita papel de aluminio, un bolígrafo y tres fósforos. Con la ayuda del bolígrafo, se forma un tubo de papel aluminio bastante estrecho. En un extremo de este tubo, se colocan los tres fósforos. Con la supervisión de un adulto, se encienden los tres al mismo tiempo. La concentración de humo en el interior del tubo de aluminio, generará una pequeña explosión de humo por el orificio libre.   

Aunque la preparación y el resultado de algunos juegos y experimentos nos resulten intrascendentes, para los niños puede significar la base de un concepto completamente nuevo. Todo está en la emoción y significado que le demos a cada paso del maravilloso proceso del aprendizaje.

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